Ella pide por favor: «Si pasa la señora muerte, avísenme a tiempo, quiero conocerla, estrechar su fría mano y recibirla en casa. Deseo conversar con ella, sobre la vida y su trabajo.»

Ella nunca anda sola, el hombre de la guadaña la acompaña. Mi amiga tratará de aprovechar bien el tiempo con ellos, quizás jugar a las cartas y tomar un buen vino. A lo mejor la señora muerte, le diga a sangre fría: «Ya llegó tu hora y no hay más vuelta.»

Sé  que mi amiga la calmará y le dirá: «La acompaño con agrado a la parada del bus, puede volver otro día». A ella no le gustaría irse así, dejando todo inconcluso y desordenado. Afirma: «Me siento bien, tengo fuerza y muchas ideas por realizar. Me gustaría ver crecer los rosales en mi jardín, caminar por las praderas y bajo un frondoso árbol descansar.»

La señora muerte no le deja tiempo y quiere partir de inmediato con ella. Su acompañante, el hombre de la guadaña, es más jovial, a él le gustaría pasar la tarde jugando a las cartas y tomando el buen vino. Al atardecer, cuando el sol decae y el cielo se sonrosa en el horizonte, le dicen: «Ya sabes tu camino, a todos les llega su hora, levántate, no necesitas llevar nada, anda. Tú has tenido suficiente tiempo para vivir y crear, ahora deja a otros tu espacio.»

Cuentan que la señora muerte es sabia y con mucha experiencia, pero también puede ser injusta. Dicen que tiene momentos de tormento, por eso no debemos de aprovecharnos de su bondad. Se le ha visto muy agotada y afirma: «El humano no respeta la naturaleza, ni su propia especie, destruyendo el fino matiz de la vida.»

Hay períodos donde crea el caos. De pura rabia con el humano, arrasando con pobres y ricos, viejos y jóvenes, con militares, obreros, campesinos , estudiantes, comerciantes, políticos, clérigos y  hasta la propia muerte anda enloquecida por las calles. El trabajo la agobia, no da abasto con su amigo, el hombre de la guadaña, para acompañar tanta tristeza en el mundo. Y a gritos pide más cordura entre los seres humanos.

Rosa Jaisli
julio de 2021