«Construiremos casas apasionadas. Cada cual vivirá en su propia catedral. Habrá espacios que despierten sueños más intensos que cualquier droga. Surgirán casas en las que será imposible no enamorarse», escribió en 1953 el artista francés Ivan Chtcheglov.

Esta visión urbanística del futuro constituye el telón de fondo de la obra de Rosa Jaisli. Ella diseña «espacios diáfanos», modelos arquitectónicos flotantes y translúcidos hechos de papel. Para ello suspende del techo varias capas de papel una detrás de otra. En esas hojas corta y rasga aberturas que citan un lenguaje formal arquitectónico: puertas, ventanas o arcos. La escultura de papel es permeable y deja ver lo que hay detrás. La materialidad del papel le confiere ligereza; sus formas son claras y reducidas. Cuando el sol incide sobre esta arquitectura de papel, comienza a brillar. La ciudad del futuro es una ciudad de luz.

Nils-Arne Kässens
con motivo de la exposición del BBK Bremen
2016 en Syker Vorwerk